En el mismo barco
En este evento escénico, homónimo de un célebre ensayo sobre democracia, o el arte de la política, de Peter Sloterdijk, seis actores jóvenes se muestran en su actualidad. Son varias las temáticas expuestas, toquemos la más teatral y luego la más política. El performance ha sido desterrado de la artes escénicas por una simple razón: no hay ficción; o lo que es lo mismo, es un dispositivo escénico antinarrativo. La juventud se muestra lejana de esa distancia establecida con el performance, ¿porqué no podemos pararnos frente al público y desde fuera del personaje, es decir, desde mí mismo, decirle algo al público? Apoyados en esa herramienta, el grupo lagartijas tiradas al sol, monta una ficción con fisuras performativas.
Seis jóvenes se diponen a pensar los "problemas" obviamente sociales y políticos de una sociedad que notan viciada de principio. Desesperados se confrontan una y otra vez con datos escalofríantes de una sociedad desigual y poco educada, dicho sea de paso, la información vertida rompe con el tono teatral y miran al público como personas preocupadas por la realidad real y no la realidad teatral. Su solución a los "problemas" es la vía armada. Se planea colocar una bomba cerca de una oficina de gobierno, aún, el miedo vence a un par de integrantes y se disloca la solución. Y vuelven al punto de partida ¿seguimos juntos o nos separamos? Se pone en cuestión tanto la ficción como la sociedad, ¿necesitamos una ficción para pensar? y ¿una sociedad se transforma o se detona? El ensayo en el mismo barco es una apología de la democracia, y el evento escénico en cuestión, es bastante más radical en su postura. Aún, falta tiempo para sacar a flote más asuntos, pues la obra de aproximadamente hora y diez minutos, se acaba rápido y no permite que los temas se complejizen más. Los mismos actores se perciben un poco apresurados por resolver, la solución final es una metáfora, recurso muy teatral y no performativo, de subirse todos al mismo barco (literalmente, un barco inflable). Parece ser que la sociedad sigue, aún, conformes e inconformes todos juntos. Y el teatro sigue hilando con historias, permitiendosé flirtear con tonos no ortodoxos.
Seis jóvenes se diponen a pensar los "problemas" obviamente sociales y políticos de una sociedad que notan viciada de principio. Desesperados se confrontan una y otra vez con datos escalofríantes de una sociedad desigual y poco educada, dicho sea de paso, la información vertida rompe con el tono teatral y miran al público como personas preocupadas por la realidad real y no la realidad teatral. Su solución a los "problemas" es la vía armada. Se planea colocar una bomba cerca de una oficina de gobierno, aún, el miedo vence a un par de integrantes y se disloca la solución. Y vuelven al punto de partida ¿seguimos juntos o nos separamos? Se pone en cuestión tanto la ficción como la sociedad, ¿necesitamos una ficción para pensar? y ¿una sociedad se transforma o se detona? El ensayo en el mismo barco es una apología de la democracia, y el evento escénico en cuestión, es bastante más radical en su postura. Aún, falta tiempo para sacar a flote más asuntos, pues la obra de aproximadamente hora y diez minutos, se acaba rápido y no permite que los temas se complejizen más. Los mismos actores se perciben un poco apresurados por resolver, la solución final es una metáfora, recurso muy teatral y no performativo, de subirse todos al mismo barco (literalmente, un barco inflable). Parece ser que la sociedad sigue, aún, conformes e inconformes todos juntos. Y el teatro sigue hilando con historias, permitiendosé flirtear con tonos no ortodoxos.